Aunque Josh Hokit derrotó exitosamente a Curtis Blades, el análisis sugiere que su enfoque de brawler podría ser problemático contra los mejores pesos pesados como Pereira o Pavlovich, donde tales intercambios agresivos probablemente resultarían en derrotas por nocaut. A pesar de absorber numerosos golpes, Hokit demostró mejora en poder, manteniendo manos pesadas incluso en la tercera ronda de una pelea agotadora, acreditado a su trabajo con el entrenador Winkeljohn. El análisis destaca la versatilidad en desarrollo de Hokit en golpes, incluyendo trabajo efectivo de codos en la ronda final, y su defensa de derribos de alto nivel contra los intentos de lucha de Blades. Sin embargo, el comportamiento desviado y estilo de pelea de Hokit se alinean perfectamente con las preferencias de Trump y Dana White, especialmente con el próximo evento de la Casa Blanca donde enfrentará a Derrick Lewis. El análisis expresa preocupación de que Lewis pueda entrar en ese combate priorizando dinero y evitando daño sobre buscar la victoria, aunque advierte contra descartar completamente al veterano artista del nocaut.
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