El análisis sugiere que Josh Hockitt podría pelear más técnicamente para evitar recibir daño, pero su persona establecida e imagen de provocador requieren que mantenga un estilo agresivo y que complace a la multitud. Aunque derrotó exitosamente a Blaydes, el artículo advierte que tales ataques imprudentes llevarían a pérdidas por nocaut contra peleadores élite como Pereira o Pavlovich. El análisis elogia el poder mejorado de Hockitt, señalando que sus manos siguieron siendo pesadas incluso en el tercer asalto agotador, y destaca su efectivo trabajo de codos y sólida defensa de derribos. El autor acredita al entrenador Greg Jackson y Mike Winkeljohn por la variedad técnica de Hockitt. Sin embargo, el análisis expresa preocupación de que el estilo de lucha salvaje de Hockitt coincida perfectamente con las preferencias de Trump y Dana White, haciendo poco probable que adopte un enfoque más conservador. El artículo cuestiona si Derrick Lewis entrará en su pelea de la Casa Blanca con la mentalidad de ganar o simplemente para cobrar sin recibir daño.











