El polémico arbitraje en la pelea de Oleksandr Usyk contra Rico Verhoeven afectó negativamente la carrera y el legado de Usyk, según análisis detallado. El arbitraje previno lo que podría haber sido una conclusión más clara, ya que Usyk probablemente estaba ganando en las tarjetas de puntuación y parecía estar posicionado para potencialmente acabar con Verhoeven en la ronda 12. El final prematuro alimentó acusaciones de sesgo de arbitraje que no hubieran existido con una victoria por decisión o acabar por nocaut. El desempeño competitivo de Verhoeven como boxeador 1-0 contra el técnico de élite Usyk sorprendió a los observadores y dañó la reputación de Usyk. El análisis sugiere que a los 39 años, Usyk tuvo dificultades para adaptarse al estilo heterodoxo de Verhoeven hasta las rondas finales. Si ocurre una revancha, el autor predice que Usyk dominaría con preparación adecuada. El artículo también señala que bajo reglas de kickboxing, Verhoeven hubiera tenido ventajas abrumadoras.




