Un análisis post-pelea de Josh Hockit señala que podría pelear de manera más defensiva para evitar absorber tantos golpes, pero su estilo de pelea agresivo coincide con la imagen que ha creado. La pieza advierte que tales enfoques temerarios contra Alex Pereira o Sergei Pavlovich llevarían a una derrota por nocaut. A pesar de los intercambios salvajes, el poder de Hockit se mantuvo pesado incluso en el tercer asalto, y mostró versatilidad mejorada con golpes de codo. Su defensa contra derribos contra Curtis Blaydes fue señalada como excelente, indicando habilidades de alto nivel. El autor sugiere que el comportamiento desviado de Hockit encaja perfectamente con la era Trump-Dana White de UFC. Para la cartelera de la Casa Blanca contra Derrick Lewis, se plantean preocupaciones de que Lewis puede priorizar dinero y evitar daño sobre ganar.
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