Resumen rápido
Curtis Blaydes relató compartir la misma ambulancia con Josh Hawkit hacia el hospital después de su pelea, un viaje que tomó aproximadamente 30 minutos. Ambos peleadores fueron colocados en el vehículo en camillas. Blaydes fue posicionado frente a Hawkit, y la configuración de la camilla le impidió girar para ver a su oponente. A pesar de ser incapaz de hacer contacto visual, Blaydes pudo escuchar a Hawkit hablándole durante el viaje. La anécdota destaca las consecuencias médicas inmediatas que algunos peleadores enfrentan después de sus combates.
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